Confirman que Machu Picchu fue residencia de emperadores

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Manco CapacGracias a nuevas pruebas y al estudio de toda una serie de reliquias que fueron nuevamente analizadas, recuperadas muchas de ellas del sótano de un museo de Yale en New Haven, Estados Unidos, los arqueólogos corrigieron últimamente sus ideas sobre la importancia de Machu Picchu, la "ciudad perdida" más famosa de los incas. Esta nueva interpretación aparece más de 90 años después de que el explorador Hiram Bingham III se abriera camino entre las altas montañas de los Andes de Perú y avistara un paisaje de ensueño en medio del pasado precolombino. Enclavado allí, en medio de picos rodeados de nieve y envueltos en nubes, estaba Machu Picchu. Delante de sus ojos, elevándose en medio de la verde maleza del abandono, estaban las piedras imperiales que fascinaron y dejaron perplejos a visitantes y estudiosos por igual. La expresión "ciudad perdida", popularizada por Bingham, fue una suerte de elixir mágico para la imaginación. Estas palabras evocaban el romanticismo de la exploración y arqueología del momento, en el lejano 1911. El desgarbado y activo Bingham parecía personificar el espíritu que lideraba los descubrimientos de un pasado olvidado, la curiosidad y el coraje para realizar búsquedas en lugares remotos, así como la osadía para tener éxito. De todos modos, descubrir Machu Picchu resultó más sencillo que resolver el misterio de su lugar dentro del imperio inca, quizás el más rico y poderoso del Nuevo Mundo en el momento de la llegada de los europeos al continente. La imponente arquitectura existente allí era prueba de la habilidad y audacia de los incas. Pero ¿quién había vivido en este aislado lugar y con qué propósito? Bingham, un historiador de Yale, formuló tres hipótesis, todas totalmente equivocadas. Varios expertos coinciden en que la reanudación de las investigaciones en los últimos años resolvió el misterio y desmitificó en gran medida a Machu Picchu. Este espectacular lugar no era lo que supuso Bingham: el lugar de nacimiento tradicional del pueblo inca o la fortaleza final de los incas en su infructuosa lucha contra la conquista española en el siglo XVI. Tampoco era un centro espiritual sagrado ocupado por mujeres elegidas, las llamadas "vírgenes del sol", y presidido por sacerdotes que adoraban al Dios sol. En realidad, Machu Picchu fue una de las tantas propiedades privadas del emperador y, en particular, la residencia de verano de la familia real y la nobleza inca. Esta interpretación y otras investigaciones nuevas son la base de una importante exposición en el Museo Peabody de Historia Natural de Yale. La muestra, titulada "Machu Picchu: desentrañando el misterio de los incas", se extenderá hasta el 3 de mayo. Se trasladará luego a Los Angeles, Pittsburgh, Denver, Houston y Chicago. El Dr. Richard Burger, director del Peabody y especialista en arqueología inca, aseguró que esta muestra, la más importante sobre los incas jamás organizada en EE.UU., "cambiará la forma en que la gente ve a Machu Picchu". El Dr. Burger y la Dra. Lucy Salazar, arqueóloga también, son los curadores de esta exposición. Esta nueva interpretación, apoyada en líneas generales por los expertos, se basa fundamentalmente en un estudio de documentos legales españoles del siglo XVI y en un análisis más detallado de cerámicas, joyas de bronce y cobre, herramientas, viviendas, restos de esqueletos y otros materiales encontrados entre las ruinas. Muchos de los objetos eran en sí mismos tesoros olvidados. Los arqueólogos actuales disculpan algunos de los errores cometidos por Bingham durante la excavación, pero destruyeron sus teorías. El exhaustivo análisis que hizo la Dra. Salazar de las cerámicas encontradas contradice, por ejemplo, las especulaciones de Bingham de que Machu Picchu estuvo relacionada de algún modo con los primeros incas. Los estilos de todas las cerámicas datan del siglo XV. Esta y otras pruebas sugieren que la construcción en el sitio comenzó alrededor del año 1450, durante el reinado de Pachacuti, considerado el Alejandro Magno de los incas. Su creación, como el imperio, tuvo una historia relativamente breve. A través de las piezas de cerámica recuperadas y documentos españoles, los estudiosos calculan que el lugar fue abandonado apenas 80 años después.

Fuente: www.clarin.com

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